From: jorgeestoup@hotmail.com
Subject: Date: Wed, 16 Sep 2009 21:26:10 -0300
Agradezco desde ya la distinguida consideración y el alto grado de fina delicadeza por todos ustedes dispensadas, al permitirme participar de semejante evento teniendo inclusive en cuenta mis apetencias vitivinícolas. No obstante, debo reconocer que me he sentido profundamente decepcionado y humillado. En un desborde de energías y de imaginación que lamentablemente luego se diluyeran en pensamientos estériles, me han confundido con una Sra o Srita Susana (aparentemente de vida algo disipada), pues la han dado en llamar “Gatto”. Y no sólo esto, sino que además me han equiparado y hasta comparado con un mediocre intérprete de hits de los años 70, un tal Quique Villanueva.
Debo recordarles, por otra parte, que jamás incursioné en la diplomacia. Toda mi vida laboral estuvo siempre consagrada al servicio de la humanidad, ya sea ejerciendo mi doctorado en Medicina, Filosofía y Letras o bien como cazador de monstruos. Pero no es esto, precisamente, lo que en la actualidad distrae mi atención, sino más bien hacerlos partícipes de la conclusión a la que finalmente pude arribar.
A esta altura de los acontecimientos ustedes seguramente podrán inferir que todo esto guarda relación con lo recientemente publicado como “El diario del Sr. Rosenzweig”.
Pues sí, están en lo cierto y desde ya aprovecho esta oportunidad para hacerle llegar al “editor” mi más profundo agradecimiento por haber contribuido, (a través de varias de sus citas) a que con toda certeza pueda al fin dilucidar el enigmático caso Vladimir.
Se trata de un ser cuya alma deambula a lo largo de los siglos sin encontrar paz ni sosiego. No puede aún hoy concebir como ese conjunto de alumnos de Segundo Año Segunda División del año 1968 (todos ellos trasgresores, imberbes, vagos y procaces) pudieron haber aprobado Biología (la materia más importante del currículo), sin siquiera haber pasado por Diciembre-Marzo. Sobretodo teniendo en cuenta que él había dado lo mejor de sí mismo en pos del objetivo final (todos a previa).
Pero lo que lo mantiene en estado de desasosiego, desencanto e ira permanente es el caso específico del por aquel entonces blondo muchacho (a quien Vladimir calificara como el peor educando que alguna vez hubiera tenido a lo largo de su vasta trayectoria en la enseñanza).Lamenta profundamente y aún hoy no encuentra consuelo cuando recuerda ese momento tan inapropiado en el cual su salud se viera resquebrajada, circunstancia que finalmente le impediría continuar impartiendo con ecuanimidad sus conocimientos y calificando en consecuencia.
“¿Cómo es posible que de ese justo y apropiado (-2) haya podido recuperarse y hasta aprobar la materia?”
Este es el dilema que lo tiene confundido, aturdido, estupefacto e iracundo. Es un alma lacerada que irradia un halo de profunda tristeza y decepción que de acuerdo a mi concepto sólo encontrará paz y estabilidad emocional en el momento en que consiga acceder a repreguntar….Sí, efectivamente, de eso se trata. Es su intención, aprovechando esta multitudinaria reunión, confirmar desde ya su presencia y someter al alumnado (muy especialmente a aquel de quien ya hiciera referencia) a tan sólo una o a lo sumo dos preguntas que le permitan al profesor Rosenzweig establecer que los conocimientos un tiempo atrás adquiridos son realmente sólidos y permanecen inalterables. Las condiciones establecidas por Vladimir son las siguientes:
1) El método elegido en esta oportunidad será el interrogatorio oral (al más puro estilo Riquelme) para lo cual se deberá acondicionar una habitación de la mansión Fernández.
2) Descarten desde ya cualquier posibilidad de “soplar” ya que los alumnos irán pasando de uno en vez a revalidar conocimientos y la puerta será cerrada con llave.
3) Las preguntas deberán ser respondidas con seguridad, sin titubeos o tremulaciones y en un timbre de voz bien elevado, casi gritando.
4) Los alumnos una vez calificados no tendrán derecho a ningún tipo de reclamo.
5) La bibliografía exigible, además de Boatella (edición 1905) y Ángel Gallardo (edición 1910) será: Biología Sistemática de Carlos Linneo (1707-1778), La Doctrina de las Creaciones Sucesivas de Georges Cuvier (1769-1832) y El Pescador de Orquídeas de Aimé Bonpland (1773-1858).
Dadas las actuales circunstancias, y a los efectos de poder lograr desembarazarnos definitivamente de este flagelo, les recomiendo, mis queridos amigos, que hurguen en las bibliotecas por la bibliografía solicitada y conseguiremos de este modo y de una buena vez, que don Vladimir pueda, por fin,descansar en paz.
Muy afectuosamente,
Prof. Abraham van Helsing.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario